El problema no es tu gente. Es el proceso.
Y así puedes verlo. Tu equipo de ventas es bueno. Tu equipo de operaciones es eficiente. Tu equipo financiero es meticuloso. Individualmente, son islas de excelencia. Pero el océano que las conecta es un caos. Reuniones tensas. Culpas cruzadas. Retrasos que nadie entiende. Te suena, ¿verdad? La frustración es real. Pero estás mirando en la…